Jugando a la lotería de las brechas: Por qué tus datos ya son un objetivo
Con los ciberataques como regla y no excepción, las organizaciones deben prepararse para una brecha inevitable.
Es un pensamiento escalofriante: lo más probable es que tu organización ya haya sufrido una brecha - o es solo cuestión de tiempo. En el mundo hiperconectado de hoy, la pregunta no es si ocurrirá una filtración de datos, sino cuándo. A medida que las bandas de ransomware y las amenazas impulsadas por IA intensifican sus ataques, los líderes en ciberseguridad advierten que la recuperación ya no es opcional; es esencial para la supervivencia.
El juego de los números: Cuándo, no si
Según una investigación de Cybersecurity Ventures, el costo global del cibercrimen se disparará hasta los 10,5 billones de dólares por año para 2025. El ransomware - una forma de ataque en la que los criminales encriptan datos y exigen un pago - se ha vuelto tan común que casi cuatro de cada cinco organizaciones han sido víctimas en el último año, según una encuesta de CrowdStrike. El auge de las herramientas de hacking impulsadas por IA significa que incluso las empresas más preparadas pueden verse sorprendidas.
Sanjay Mirchandani, CEO de Commvault y ex CIO, lo dice sin rodeos: “Las probabilidades de que realmente sufras una brecha son mayores que las de no sufrirla”. Esta cruda realidad está forzando un cambio de mentalidad en la industria de la ciberseguridad. La protección de datos ya no se trata solo de copias de seguridad; ahora se trata de una recuperación rápida y de minimizar el daño cuando - no si - ocurre una brecha.
De reactivo a proactivo: El nuevo manual de ciberseguridad
Para enfrentar este desafío, las empresas están implementando soluciones de nueva generación. La última propuesta de Commvault, Cloud Unity, busca ir más allá de la copia de seguridad tradicional: enmascara y protege automáticamente los datos sensibles, asegurando que incluso si los atacantes logran entrar, la información más crítica sea menos accesible. Los modelos de IA y los análisis aún pueden acceder a los datos centralizados y controlados, pero los atacantes se enfrentan a una capa extra de defensa.
Mientras tanto, la industria del cibercrimen evoluciona a una velocidad vertiginosa. Nuevas estafas y ataques de ingeniería social apuntan a los consumidores a diario. Las organizaciones sufren brechas con tanta frecuencia que “¿quién será el próximo?” se ha convertido en un sombrío juego de adivinanzas. Con las apuestas más altas que nunca, surgen coberturas en tiempo real, emisoras de radio especializadas y pódcast diarios para mantener informados a las empresas y al público.